Podemos hablar

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[sg_popup id=”3086″ event=”click”][/sg_popup]Estamos en una situación que nunca hemos enfrentado anteriormente, por lo que parece que no fuera real. La mayoría de las personas están recluidas en sus casas, nuestros hijos(as) no están asistiendo a clases, rompiendo la rutina a la que estamos acostumbrados y los medios de comunicación nos invaden con información, lo que aumenta los sentimientos como el miedo y ansiedad  que nos es difícil enfrentar.

Lo importante es poder conducir las emociones y esto se hace primeramente aceptándolas como algo normal, es decir, validando el sentimiento y en este sentido nuestros hijos(as) pueden estar con mucho temor, rabia, ansiedad, frustración o por otro lado, pueden sentir un estado de shock emocional, el cual se refiere a una sensación de confusión y de irrealidad. 

Debido a esto, es importante como padres o cuidadores poder dialogar con nuestros hijos(as), generando instancias para intercambiar emociones,  experiencias y aprensiones en torno a la situación. Entre las recomendaciones que pueden seguir para ello:

  1. Cuando comencemos la conversación, buscar una instancia casual o de la vida cotidiana. Es relevante hacerlo con un tono calmado, y con contacto visual en lo posible. Ojalá sea un en ambiente libre de ruidos externos, como televisión y/o celular, etc.
  2. Preguntar cómo se sienten frente al tema y esperando que el o la joven pueda decir lo que piensan sin interrumpir. Es importante tener cuidado de no indagar más de lo que quieran compartir, ni forzarlos a hablar. 
  3. Ser sinceros y realistas en relación a los peligros del virus, por su alta tasa de contagio, pero dar la tranquilidad que en la mayoría de los casos las personas se recuperan.
  4. Evitar hacer referencias a las personas que están muy enfermas o a los posibles fallecidos.
  5. Transmitir que pueden expresar sus dudas y en caso de no saber, decirles que pueden buscarlas juntos. Es importante hacerlo en canales de información oficial, tales como MINSAL, OMS, noticiario o redes sociales municipales de Renca.
  6. Estar atentos a algún cambio de comportamiento del joven.
  7. Volver a conversar sobre la situación, si nota a su hijo(a) con mayor nivel de ansiedad, miedo, agresividad o frustración siguiendo las recomendaciones antes descritas.